Sobre redes sociales, comparación y la dificultad de sostener lo propio
Estás en casa un viernes por la noche. Has elegido quedarte — necesitabas descansar, tenías cosas que hacer o simplemente no te apetecía salir. Una decisión tuya, consciente.
Y entonces abres el móvil.
Fotos de los demás cenando.
Stories de una fiesta.
Un grupo de WhatsApp que no para.
Y algo en ti empieza a moverse:
¿y si me estoy perdiendo algo?
Eso es el FOMO — fear of missing out, el miedo a perdérselo.
Pero llamarlo así se queda corto.
Lo que aparece es otra cosa: la sensación de que la vida de los demás transcurre en un plano distinto. Que mientras tú estás aquí, algo importante está pasando en otro sitio.
Sin ti.
No es un fenómeno nuevo.
El miedo a desaprovechar la vida, a no haber tomado las decisiones correctas, a quedarse fuera, es tan viejo como el ser humano.
Lo que cambia ahora es el contexto.
Las redes sociales han instalado una ventana permanente a la vida de los demás — abierta, constante, filtrada, organizada en momentos que parecen mejores que los propios.
Y, claro, comparado con eso, el ventilador y la horchata no tienen mucho que hacer.
El problema no es mirar.
El problema es cuando mirar se convierte en medir.
Cuando las imágenes ajenas dejan de ser algo que ves y pasan a ser un espejo en el que tu propia vida queda mal colocada.
Cuando ya no estás en lo que has elegido, sino en lo que no elegiste.
Porque el FOMO, en el fondo, no habla solo de redes sociales.
Habla de insatisfacción.
De una relación con uno mismo que necesita que fuera esté pasando algo mejor.
De una dificultad para sostener lo propio sin compararlo.
Y ahí es donde se vuelve interesante.
No se trata de desinstalar aplicaciones —aunque a veces ayuda.
Se trata de preguntarse qué está pasando en ese momento.
Qué hay en ese sofá, en ese silencio, en esa noche tranquila, que cuesta tanto sostener.
Por qué lo elegido necesita validarse frente a lo que no está.
El modo avión no resuelve eso.
Pero puede ser un primer gesto.
Uno pequeño.
Estar donde estás.
Con lo que has elegido.
Sin necesidad de que en otro sitio esté ocurriendo algo mejor.
Cuando todo se acumula, no siempre es fácil entender qué está pasando.
Si lo necesitas, puedes escribirme.