Ha sido una conjunción de planetas.
Su pareja no pudo coger esos días.
Y, de repente, teníamos una semana los tres.
Como hacía tiempo que no pasaba.
Sin plan grande.
Sin itinerario.
Kayak.
Chocolate con churros.
Leer en el salón y en la playa.
El ECLIPSE.
Y una noche, el V Festival de Curtos de Ribadeo.
La amiga de nuestra hija, entre las ocho finalistas.
Ella, montadora del corto.
Sus padres, nosotros, la directora del corto.
Cena, risas, orgullo ajeno que se siente como propio.
Y mucho rato sin hacer nada en particular.
No lo habíamos planeado.
Ni siquiera habíamos pensado que pudiera ser una semana tan especial.
Simplemente ocurrió.
Y quizá por eso me ha hecho pensar en todas las cosas que organizamos esperando que salgan bien.
Los viajes que preparamos.
Los restaurantes que reservamos.
Los sitios que queremos conocer.
Las fechas que señalamos en el calendario.
Las expectativas que ponemos en aquello que todavía no ha sucedido.
Y está bien.
Me encanta viajar, hacer planes y tener cosas que esperar.
Pero luego llega una semana de agosto que parecía una más.
Y resulta que no.
Que bajas el Eo.
Que lees.
Que paseas.
Que estás.
Y que una tarde te vas buscando un claro entre las nubes para intentar ver un eclipse.
Y lo ves.
Y lo disfrutas juntos.
Quizá no se trate de organizar menos.
Sino de hacer sitio también a lo inesperado.
No lo teníamos previsto.
Y ha sido de lo mejor del verano.
Si lo necesitas, puedes escribirme.