Cielo nublado al atardecer sobre el mar en La Palma

TODO VA A SALIR BIEN, O LA DIFICULTAD DE SOSTENER LO QUE NO SABEMOS

Una reflexión sobre la dificultad de sostener la incertidumbre y la tendencia a buscar certezas rápidas cuando no sabemos qué va a pasar.

Sobre la incertidumbre y la necesidad de calmarla demasiado rápido

“Todo va a salir bien.”

Es una de esas frases que aparecen cuando algo se desordena.

Se dice.
Se comparte.
Se repite.

Como si nombrarla pudiera calmar lo que no sabemos.

Porque, en el fondo, de eso va.

De no saber.

No saber qué va a pasar.
No saber cuánto va a durar.
No saber cómo va a terminar.

Y esa incertidumbre cuesta.

Mucho.

Por eso buscamos frases que la tapen.

No tanto porque sean verdad,
sino porque tranquilizan.

Funcionan como un parche.

Un intento de cerrar algo que todavía está abierto.

El problema no es decirlas.

El problema es cuando sustituyen a lo que realmente está pasando.

Cuando, en lugar de sostener la duda, la tapamos rápido.

Cuando necesitamos que todo vaya a salir bien
para poder seguir.

Pero no siempre sale bien.

Y no todo depende de nosotros.

Y, aun así, hay algo que sí es nuestro.

Cómo atravesamos lo que no controlamos.

Cómo convivimos con lo que no tiene respuesta inmediata.

Cómo sostenemos lo incierto sin tener que resolverlo de golpe.

Porque quizá no se trata de que todo va a salir bien.

Sino de poder estar en el “no sé”
sin que eso nos desborde del todo.


A veces lo que más cuesta no es lo que ocurre, sino no saber qué va a pasar.

Si lo necesitas, puedes escribirme.